
¡Si, son Ellas!!; se convierten en azules canicas danzantes. Para vos mi niña, ¡vienen para vos!
Son tus alegres vigías; al compás de sus chinchines te rodean suave, muy suave.
Espectadora siempre y ahora protagonista, mi pequeña curiosa extiende su húmeda manita: “es ahora el juego? “.
Recogemos al fin “tus partes” mi niña, tus partes al fin.
